lunes, 3 de febrero de 2014

Examen 1A: Premio Nobel de Albert Einstein


López Navarro Ana Denisse
Química 2301
Examen 1A: Nobel de Einstein

En noviembre de 1922 se anunció que el Premio Nobel de Física correspondiente al año 1921 sería otorgado a Albert Einstein por sus aportaciones a la Física Teórica, en especial por su descubrimiento de la ley del efecto fotoeléctrico.

Para explicar este efecto, Einstein postuló que la luz se transporta en diminutos paquetes, aportando así una semilla que contribuiría al desarrollo de la física cuántica. La introducción de este revolucionario concepto supone de por sí suficiente mérito para recibir el prestigioso premio, aunque parece extraño que el Comité Nobel no aprovechara la ocasión para reconocer el mayor de sus aportes: introducir un cambio radical en la forma que tenemos de concebir el espacio, el tiempo y la energía. ¿Por qué se llegó a esta situación?

Se necesitó un tiempo para digerir los nuevos conceptos que traía consigo la relatividad especial. La mayor parte de la comunidad científica se mostraba incómoda ante estas ideas y criticaba que su enfoque teórico carecía del debido respeto a las ideas de orden y de absoluto.

La primera nominación al Nobel vino por parte de Wilhelm Ostwald, quien hizo especial hincapié en el hecho de que la teoría de la relatividad tenía que ver con la física más fundamental, y no, como afirmaban sus detractores, con la mera filosofía. Sería ésta una división de opiniones que se mantendría durante los años siguientes. El comité sueco conocía el deseo de Alfred Nobel de conceder el premio al descubrimiento o invención más importante, y consideraba que la relatividad no era exactamente lo uno ni lo otro, con lo que optó por esperar a la existencia de más evidencias experimentales.

Durante los diez años siguientes las nominaciones a Einstein fueron prácticamente una constante. El descubrimiento de la relatividad general en 1915 provocó que los apoyos comenzaron a ser cada vez más numerosos. 

El espectacular anuncio a finales de 1919 de que las observaciones del eclipse confirmaban las predicciones relativistas sobre la curvatura de la luz supuso un punto de inflexión que lanzó a Einstein a la fama mundial. Hasta entonces las objeciones a la teoría de la relatividad habían sido de un corte científico. Sin embargo después de que llegaran las evidencias experimentales, los ataques adquirieron un toque personal y cultural.

En 1920 el presidente del comité, Svante Arrhenius, elaboró un informe interno explicando por qué Einstein no debía obtener el Premio Nobel. Señalaba que los resultados del eclipse eran ambiguos y aún no se había confirmado el desplazamiento al rojo de la luz procedente del Sol por efectos gravitatorios.

En 1922 se incorporó al comité un físico teórico, Carl Oseen, quien consiguió resolver el problema. Oseen se dio cuenta de que la relatividad había quedado tan envuelta en polémica que sería mejor adoptar una estrategia distinta. Propuso entonces que se diera el Premio Nobel a Einstein por el “descubrimiento de la ley del efecto fotoeléctrico”, una ley fundamental plenamente comprobada. Al mismo tiempo Oseen planteó que si se entregaba el premio de 1921 a Einstein, el de 1922 se podía dar a Niels Bohr por su modelo atómico basado en las leyes que explicaban el efecto fotoeléctrico. De este modo se aseguraba de que los dos teóricos más importantes de la época recibieran el galardón.